Estaba separado de la Loma Maitena por el Camino de Chacón. Tenía un cortijillo, hecho de piedras y con el techo de vigas de pita, cañaveras y matas, donde hemos pasado más de un verano. Además, tenía una higuera blanca junto al camino, que utilizábamos siempre como hato, es decir, para comer al medio día, y otras higueras negras, blancas y vitorinas, donde las gallinas ponían los huevos.
El vídeo muestra en qué se ha convertido con el paso del tiempo.
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